Tercer y cuarto intento de ortodoncia
Tercer intento.
A los 26 junté coraje de nuevo. Una compañera de trabajo, había estado averiguando en la clínica de
un ortodoncista con varios posgrados, universidades de Nueva York y esas cosas…
Allá que fui, muy contenta.
Yo ya trabajaba un poco mejor y podía pagarlo. Además no era tan caro. Era algo de mil dólares.
La ortodoncista de esa clínica que me había recomendado mi amiga era docente de alto rango de la
facultad de odontología, así que pedí cita con ella en la clínica.
Me dieron una hora y allí estaba yo puntualmente. Esperé… esperé… esperé… Cerca de una hora.
Cuando me acerqué a la recepción a preguntar si demoraría mucho, ya que tenía yo otras actividades
el diálogo que recuerdo fue algo así:
-”disculpa.. sabes si va a demorar mucho?
- Con quién tenías cita?
-Con Fulana (no recuerdo su nombre)
-Pero Fulana no trabaja los lunes
-Pero yo agendé con Fulana y me dieron para hoy!
-Ah… No sé…
(@#$%##!!)
-Bueno dame otra hora.
Volví días después.
Esperé… Esperé… Esperé.
Finalmente me atendió la doctora.
Me vio, me dijo que se podía hacer ortodoncia sin problema, que en la recepción me darían el listado
de estudios para hacerme.
Me fui. Llegué a casa y llamé al laboratorio de imagenología para agendar hora. Les pasé el listado de
estudios que tenía indicados, y el presupuesto que me pasaron era mucho más alto que el que me había contado mi amiga que le habían dado a ella.
Volví a llamar a la clínica, para ver si hubiera habido un error en la indicación.
Recuerdo que de mala manera me dijo la misma señora que mi amiga bla bla bla, y que su plan era distinto y que bla bla bla.
Ok, pensé mala suerte la mía, lo mío es más complejo tal vez…
Fui al laboratorio a hacerme los estudios indicados. Cuando llegué, el recepcionista que tomó mi papel con las indicaciones me preguntó:
-¿Te vas a hacer un implante?
-No, por..?
-Te indicaron una ortopantomografía para implantes.
-Pah. Ni idea…
¿Qué te vas a hacer?
-Ortodoncia
-¿Con quién?
-Con Fulana
-Ok. Hagamos así: Yo te hago lo que Fulana manda siempre para ortodoncia (porque en Uruguay nos
conocemos todos), y si luego necesitas algún estudio más lo hacemos.
Le agradezco hasta ahora al señor su honestidad.
Estudios listos, volví a llamar a la clínica para agendar hora. Recuerdo decirle: “dame la primera hora de
la consulta para cualquier día” (así no esperaba tanto)
Sin embargo esperé… esperé… esperé.
Una hora más tarde me hicieron pasar.
“Toma asiento que la doctora ya viene”
Esperé… Esperé…
Parecía broma.
Finalmente tomé mis cosas y me fui.
Nadie se enteró.
Cuarto intento.
Uno o dos años más tarde volví a juntar entusiasmo y volví a llamar a la misma clínica.
Me dieron una hora, y me atendió el dueño, por así decirlo.
Le conté mi experiencia anterior en su clínica, me pidió disculpas, y recuerdo su frase; “por algo esa
recepcionista no trabaja más con nosotros”
La ortodoncista anterior se había jubilado. Me asignó una nueva. Nueva nueva.
Y el presupuesto se había duplicado en dólares.
Y además, la nueva noticia. Tenía que extraerme los últimos molares. Glup!
Te imaginarás el final de esta historia… Por ahí quedó en el olvido un buen tiempo.
Hasta que me vi obligada a sacarme los terceros molares
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