Y llegó el descubrimiento!

 

Un día, por pura casualidad, hablando con un amigo, me preguntó si conocía algo así como Invisalign. 

Porque su dentista le había dicho que era bueno para él enderezarse los dientes, ya que el tenerlos 

montados le traía problemas de caries. Algo así me contó.


Pocos minutos después, estaba yo googleando fascinada qué era Invisalign. 

No podía creerlo; ortodoncia que marecía mágica; algo que podía quitarme para lavarme los dientes!

 

Empecé a averiguar. Este amigo me dio el contacto de su dentista, (la que llamaré ortodoncista B) 

y además busqué en google, llegando a encontrar a la que llamaré ortodoncista A

Cuando encontré a ortodoncista A en google, vi que tenía una reseña de una persona conocida a la que 

hacía mucho que no veía, pero me contacté con él y me contó algunas cosas con las que fui viendo 

de qué se trataba Invisalign. Me habló tan bien de A y del método, que me animé a consultar



Consulté con ambas.

Mientras A me dijo que “yo sería un Full o un Moderate” B me dijo que “sería un Lite o Moderate” 

(te cuento como es cada uno aquí)


Me decidí por A, creo que por tres razones:

Me pareció que tenía más experiencia

Tenía más horarios disponibles y me quedaba más cerca.

B me proponía hacer desgastes (te cuento sobre eso aquí) y yo no quería eso.


Igualmente había algo que me daba miedo, que no terminaba de encajar. 

Creo que era una mezcla de que algo me dejaba un hilito de desconfianza no sé  por qué. Intuición 

tal vez. 

Y por otro lado tenía miedo a que fuera peor ponerme a mover los dientes a mi edad que dejarlos 

quietos.

Pero me embarqué.

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