Primer y segundo intento de ortodoncia

 

Crecí en una familia de clase media. Mi madre y mi hermana tenían dentaduras perfectas. Yo no. 

Tenía paletas grandes, los laterales más cortos, y un poco torcidos. Y no me gustaba.

Desde que era adolescente tenía el deseo de tener una dentadura alineada. Lo intenté algunas veces, 

con mayor o menor… llamémosle, entusiasmo.


Primer intento.


Cuando tenía 14 años hice el primer intento.

Recuerdo usar durante muy poco tiempo aquellos que llamábamos “aparatos móviles” que consistían 

en una especie de paladar de plástico y unos alambres. Los usé solo en la dentadura superior, y noté 

que me bajó una de las paletas. No lo usé más.


Segundo intento.


Por allá por los 17 consulté a otra ortodoncista que me recomendaron. No sé si los anteriores habían 

dejado de usarse, pero era la época de los brackets. Y metálicos! Aquella sensación de que tenías 

una ferretería entera en la boca. Feos.

 

Igualmente fui a consultar con ella. Los brackets al parecer eran LA opción.

Aún me parece estar viendo el momento en que le daban el presupuesto a mi mamá. No paraba de 

poner ceros!! Es que la ortodoncia era cosa de unos pocos gurús, y como tal era muy cara.


Creo que mis padres no podían pagar aquella suma, no sé, no recuerdo mucho más, pero el hecho es 

que aquella vez tampoco lo hice.


Luego me llegaron los 20 años, la universidad, y el tiempo en que mis gastos corrían por mi cuenta. 

(Haberme decidido antes!!)

Recuerdo que a cada persona que veía con brackets le preguntaba con quién se los había puesto y 

cuánto le costaba.

Eran caros. Y feos!!

Luego vinieron los brackets transparentes! Genial!... No. Más caros, y además se despegaban más 

fácilmente.

 

Así que por ahí se diluyeron mis primeros intentos.

 

Aquí continúo con tercer y cuarto iintento, jeje

 

¿Te pasó igual que a mi con tantas dudas? 

 

 

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